Tenerife: un grupo de padres y madres con privación de libertad empieza el viaje hacia un mejor vínculo con sus hijos e hijas.

Desde el equipo del Programa “Padres y Madres sin barreras” de Tenerife queremos dar la gracias a los 130 padres y madres con privación de libertad que han colaborado en nuestro estudio previo sobre la condición de la parentalidad en el contexto penitenciario. Este estudio nos permite estudiar y profundizar sobre los retos y dificultades en mantener el vínculo con los hijos e hijas durante la etapa de prisión, además, de orientar y mejorar nuestro programa adaptándolo a las exigencias de este colectivo.

En julio de 2020 en el Centro Penitenciario Tenerife II, se han activado 4 grupos de educación parental con una participación total de 43 padres y madres. Queremos destacar la implicación de estas familias en las actividades y el deseo de aprovechar este tiempo de condena para mejorarse como padres y como madres.

Seguimos apostando, desde el enfoque de la Parentalidad Positiva y la Preservación Familiar, por la importancia de apoyarlos para que sean cada vez más consientes de su propio rol y para que sigan ejerciéndolo.

Hay que romper un cierto estigma que asocia el estar privado de libertad con ser malos padres o malas madres, todo lo contrario, esta etapa puede convertirse en una oportunidad de cambio. Para estos padres y madres existe el deseo real de que sus hijos e hijas puedan tener una vida mejor y no repitan ciertas experiencias negativas. Por ello, seguimos creyendo que este programa podrá beneficiar también de forma indirecta a los 87 hijos e hijas que suman estos cuatro grupos.

En definitiva, como equipo de la Asociación Hestia queremos agradecer la colaboración del equipo de profesionales del Centro que han facilitado las tareas de organización del mismo, así como a las Entidades que subvencionan el proyecto:  la Obra Social La Caixa y la Consejería de Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias.

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