Descripción del proyecto

Descripción

¿Es posible para los padres y las madres que están privados de libertad mantener una influencia positiva en la vida y crianza de sus hijos? ¿La cárcel puede ser una oportunidad para volverse mejor padre/madre?

Para muchos padres y madres la motivación para un cambio, en el estilo de vida, pasa por el deseo de ofrecer algo mejor a sus propios hijos e hijas y evitar que repitan experiencias negativas vivida en su propia infancia. La experiencia de la pena de un ser querido es una condición que afecta a las relaciones y a los vínculos de todo el sistema familiar, por este motivo se plantean acciones tanto dentro de los Centros Penitenciarios (CP) como fuera con las familias.

El programa fue diseñado por un grupo de voluntarios/as de Hestia en 2015, fue en 2017 cuando se llevó a cabo el primer grupo experimental en el C. P. Las Palmas I de Gran Canaria. Desde entonces, gracias a subvenciones públicas y privadas del Gobierno de Canarias y de la Obra Social La Caixa se ha extendido al C.P Las Palmas II y al resto de islas: Tenerife II (2019) y se espera en 2020 también al C.P. Arrecife de Lanzarote.

Objetivos específicos para los padres y las madres:

• Conseguir una mayor vinculación afectiva con su familia.

• Tomar conciencia de su papel como educadores.

• Mejorar la comunicación padre/madre-hijos/as.

• Fomentar las competencias parentales, fundamentalmente las educativas, de desarrollo personal y de resiliencia y de búsqueda de apoyo social.

• Lograr una adecuada regulación emocional.

• Trabajar expectativas de futuro que les permitan no reincidir en los delitos.

Objetivos específicos para los hijos e hijas:

• Vincularse afectivamente a sus padres o madres.

• Comprender la situación por la que pasan sus padres o madres privados/as de libertad.

• Mejorar la comunicación con sus padres y madres.

• Lograr una adecuada regulación emocional.

Objetivos específicos para el resto de la familia: parejas, familiares, cuidadores o tutores:

• Vincularse afectivamente a sus familiares privados de libertad.

• Mantener la comunicación para coordinar la coeducación de los hijos/as, sobretodo en caso de separaciones.

• Comprender la situación por los que pasan sus hijos/as y acompañarlos/as, aliviando los efectos de la separación de sus padres.

• Preparar las bases para la reintegración familiar de los/as padres/madres privados de libertad una vez finalice la condena.

Destinatarios/as

El programa se dirige a padres y madres privados de libertad.

La participación es libre y voluntaria, previa solicitud y aprobación por parte del Equipo de Tratamiento del CP.

La participación se facilita, siempre que no haya limitaciones del contacto establecida judicialmente, demostrando interés y compromiso para mejorar la relación con sus hijos e hijas.

También se dirige a sus familiares, hijos/as y referentes externos, siendo los/as padres y madres internos/as los /as que facilitan el contacto de estos/as para que puedan participar en las actividades.

Contenidos

El programa “Padres y madres sin barreras” es una oportunidad para tomar conciencia de las propias competencias parentales, mejorar aquellos aspectos de competencias y desarrollo personal que faciliten planificar la relación durante el tiempo de la condena y prepararse a la etapa de la reinserción social y familiar. Se desarrolla en cinco módulos de cuatro encuentros cada uno, con frecuencia semanal, durante 6 meses.

• Módulo 0: Formando al grupo. Se propone formar las bases del grupo, sus normas, objetivos, expectativas, necesidades, etc. y facilita que los padres o madres puedan comprobar si se sientes preparados/as y motivados/as para empezar el programa.

• Módulo 1: Yo como hijo/a. Se hace un análisis de cómo cada padre/madre vive o ha vivido su papel como hijo o hija, para terminar con la toma de conciencia del modelo parental recibido y propuesto.

• Módulo 2: Padres y madres al espejo. Se pretende que los padres/madres logren identificar su papel como padre/madre.

• Módulo 3: Padres y madres resolutivos. En la situación en que se encuentran los/las participantes se trabajan las competencias personales: las emociones, la comunicación efectiva y no violenta, la mediación. Además se ofrecerán estrategias y herramientas para facilitar la comunicación en los espacios permitidos: locutorio, vis a vis, convivencias, permisos…como también en las llamadas telefónicas y cartas.

• Módulo 4: Padres y madres comprometidos. Es importante planificar lo que deseen en este momento y una vez recuperen su libertad, que busquen los recursos para una óptima reinserción empezando por reconocer y construir un mapa de apoyos informales y formales.

• Módulo 5: Caminando juntos. Los participantes toman conciencia del proceso de formación iniciado y de cómo pueden darle continuidad. En este módulo se abordarán las diferencias de atención a los hijos y a las hijas según su etapas de desarrollo (primera infancia, infancia, adolescencia, juventud…).

Metodología

Se utiliza una metodología experiencial, que incorpora una fase impersonal y otra personal; la primera pretende dar sentido y significación al tema, mientras que la segunda es el de la observación de alternativas.

Esta metodología implica guiar a los/las participantes por un proceso de análisis y de reflexión personal sobre sus prácticas educativas, recurriendo las huellas de su biografía humana. Por este motivo a los/as participantes se le facilitará, al comienzo del programa, un diario para escribir sus experiencias autobiográficas: acerca de su propia infancia, recuerdos familiares, sus hijos/as, ser padre/madre…que podrán compartir en grupo o con sus familiares.

Evaluación

Se utiliza una metodología mixta que permita mayor comprensión del objeto de evaluación, integrando técnicas cualitativas y cuantitativas.

Se ha procedido al diseño de los instrumentos idóneos al contexto de intervención, teniendo en cuenta los límites propios de la población y del contexto carcelario. Por este motivo, se ha llevado a cabo una fase de estudio exploratorio para conocer la realidad de la “parentalidad encarcelada”. A partir de esta se ha realizado un pilotaje de los instrumentos para conocer su validez, sobre todo los que se han creado ad hoc para que sean fácilmente comprensibles a la población reclusa.

Se ha procedido, en esta primera fase a recoger y analizar datos cuantitativos relacionados con la realidad sociodemográfica y con las relaciones familiares de los padres/madres privados/as de libertad con los/as hijos.Mientras que, para los grupos seleccionados para participar en el programa parental, se pasan escalas tipo Likert que permitan medir en la fase inicial y en la final: autoestima, autoconcepto, apoyos personales e institucionales, competencias parentales, preocupaciones de un padre/madre privado/a de libertad.

Estas mismas escalas se pasaran también a los grupos de control de internos/as, con similares características sociodemográficas que por distintos motivo no participaran en el programa (falta de interés o limitaciones del contexto carcelario). A los familiares de estos/as, adolescentes, parejas, referentes afectivos…se les invitará a cumplimentar una entrevista semiestructurada a través de un formulario digital (WhatsApp, correo electrónico…) o papel.

Finalmente se desarrollan grupos de discusión con los padres/madres que han finalizado el programa, así como con sus familiares para recoger la evaluación cualitativa de los participantes al programa. Además, se consideran instrumentos de evaluación del proceso el diario de evaluación que el/la formador/a del programa de educación parental elabora después de cada sesión y las narraciones escritas que los/as padres/madres redactarán durante el proceso.

Resultados

El programa “Padres y madres sin barreras”, que empezó su diseño gracias a la acción de un grupo de voluntarios y voluntarias de la Asociación Hestia en 2015, pasó de ser experiencia pionera a recurso en la intervención parental del ámbito penitenciario en Canarias.

Este primer resultado de debe en primer lugar a las actividades de investigaciones que se han llevado a cabo con al colaboración de las Universidades de Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna y con la participación de estudiantes y voluntarios/as, los que ha permitido adaptar el programa a las necesidades de este colectivo.

En el estudio exploratorio sobre el perfil del padre/madre encarcelado se han llevado a cabo 500 entrevistas individuales en tres Centros Penitenciarios de Canarias, mientras otro estudio que se ha llevado a cabo sobre lo que preocupa a los padres/madres privados de libertad entrevistó a 250 internos/as.

En relación a evaluar a los padres y madres que han realizado el programa de educación parental durante un periodo continuativo de 6/7 meses, se han llevado a cabo 5 grupos, finalizando el mismo un total de 75. Estos resultados se han presentados en congresos y revistas internacionales, han sido objeto de debate y sensibilización en entrevistas radiofónicas y prensa.

La capacidad de responder a las necesidades que presenta este colectivo sigue siendo insuficiente, aunque el equipo del proyecto que inicialmente era formada por un profesional a tiempo reducido y dos voluntarias para un solo CP ha crecido en estos últimos años. Hoy en día se intervienen en tres CP con un compuesto por un educador social a tiempo completo, una pedagoga y dos psicólogas a tiempo reducido y unos/as15 voluntarios/as. Además, ha ido creciendo el trabajo en red con los profesionales del Equipo Técnicos de los CP y con ONG e Instituciones Públicas, permitiendo lograr resultados a veces inesperados dentro de un sistema que permanece rígido.

Los/as participantes al programa han destacado como las intervenciones grupales e individuales hayan facilitado procesos de concientización acerca de su papel como educadores/as, permitiéndole buscar alternativas para mantener y mejorar la relación a pesar de las barreras. La intervención con la familia ha sido clave para conseguir los objetivos de mejorar el vínculo y acompañar sobretodo los menores en entender “la situación de privación de libertad de sus seres queridos”.

Durante las intervenciones domiciliares los/as cuidadores/as han expresado verse sobrecargados, con escaso apoyo por parte de la red de ayuda tanto informal como institucional, con pocos espacios donde expresar su dolor y buscar apoyo en acompañar los hijos e hijas aunque sea en como abordar esta situación.

Se ha logrado que se autorizaran dos salidas programadas con algunos internos autorizados y sus familiares, en las cuales se han realizados actividades de cuidado ambiental y culturales, así como se ha organizado una convivencia lúdica y creativa dentro de un CP con padres, madres, sus hijos e hijas menores y familiares.

A nivel institucional se han llevado a cabo acciones para facilitar el derecho de algunos hijos e hijas a tener contacto con sus padres/madres.