Descripción del proyecto

Descripción

Este programa, dirigido a madres y a padres para promover el desarrollo de los niños/as desde su nacimiento hasta los 5 años.

Es un programa que combina la intervención grupal con la domiciliaria y en el que, entre otras características, se estimula la reflexión sobre las cogniciones de los padres y las madres respecto al comportamiento de los hijos e hijas.

Características del programa

• Está centrado en promover el desarrollo de los niños desde su nacimiento hasta los 5 años.

• Se compone de un programa grupal y de otro de apoyo domiciliario.

• Se estimula la reflexión sobre las cogniciones de los padres respecto al comportamiento con los hijos.

• Tiene una orientación muy práctica dirigida al entrenamiento de pautas concretas de actuación y secuencias de interacción, inspirándose en la metodología experiencial.

• El mediador o mediadora tiene una función de acompañamiento, asesoramiento, apoyo y modelaje para los padres.

• Se sigue un esquema de colaboración con los padres y de su participación en las tareas educativas, mediante el refuerzo de sus capacidades educadoras y de su implicación en la tarea.

• La intervención dura unos 5 meses aproximadamente.

Destinatarios/as

• Madres y padres con historia de negligencia o maltrato físico y/o emocional.

• Madres adolescentes y/o con embarazos no deseados.

• Madres y padres con escasas capacidades parentales y/o que tienen hijos con problemas de salud, y/o temperamento difícil.

• Madres y padres con problemas de salud, con inestabilidad emocional y/o ligero retraso mental.

• Madres y padres con un nivel socioeconómico bajo combinado con condiciones de riesgo y vulnerabilidad social.

• Madres y padres de población inmigrante.

Objetivos

• Promover el desarrollo de apegos seguros.

• Animar a los padres a reconocer y reaccionar positivamente ante los progresos evolutivos de los hijos.

• Enseñar habilidades básicas de cuidado y seguridad infantil.

• Ayudar a los padres a identificar y responder a las necesidades de los hijos.

• Ayudar a los padres a distinguir y entender los estados mentales de los hijos y promover su autonomía física y emocional.

• Ayudar a los padres a identificar los intentos de comunicación verbal y no verbal de los hijos.

• Animar a los padres a que hablen a sus hijos y respondan a sus verbalizaciones.

• Enfatizar la riqueza cognitiva y afectiva del juego y resolución de tareas conjuntas padres e hijos.

• Orientar a los padres sobre la enseñanza de hábitos durante las rutinas cotidianas.

• Ofrecer pautas para la regulación del comportamiento de los hijos de acuerdo a las normas.

• Hacer conscientes a los padres sobre sus percepciones y atribuciones del comportamiento infantil y los estados emocionales que éste les suscita.

• Promover la reflexión sobre las consecuencias de la propia conducta en el desarrollo de los hijos.

• Favorecer los factores de protección y reducir los factores de riesgo mediante la reducción del estrés, el incremento del apoyo social y la satisfacción de las necesidades de los padres a múltiples niveles.

• Fomentar el disfrute de la parentalidad y de la relación con el niño.

Contenidos

Programa grupal para madres y padres

Módulo 1: El desarrollo del vínculo afectivo.
Módulo 2: Conocer a nuestro hijo/a.
Módulo 3: Aprender a regular el comportamiento infantil.
Módulo 4: La primera relación con la escuela.
Módulo 5: Educar, ¿una tarea en solitario?

Programa de apoyo domiciliario
• Materiales para el mediador:
> Secuencias y ejercicios de estimulación por edades.
> Guía de cuidados básicos.

• Materiales para el padre/madre o cuidador:
> Cuaderno de experiencias.
> Conoce más a tu hijo/a.

Metodología

El programa sigue la metodología experiencial que ha sido ya validada en programas de educación para padres (Máiquez, Rodrigo, Capote y Vermaes, 2000; Martín, Máiquez, Rodrigo, Correa y Rodríguez, 2004; Rodrigo, Martín, Máiquez y Rodríguez, 2005). Con ella intentamos promover la interpretación de una gran diversidad de situaciones vitales para que los padres tengan la ocasión de repensar su acción diaria.

Es a partir del acceso consciente al por qué realizan determinadas acciones y al análisis de las consecuencias de las mismas, como es posible llegar a un compromiso de cambio que sea realista. Además, el escenario de la intervención grupal no debe ser un escenario de transmisión formal de conocimientos, sino un escenario sociocultural en el que se van a compartir conocimientos e ideas con otras personas, y donde la experiencia cobra un papel fundamental.

La tarea del mediador es la de ayudar y facilitar el proceso de construcción compartida del conocimiento en el grupo. Esto se consigue adoptando los siguientes principios: construcción del conocimiento como un miembro más del grupo; apoyar la iniciativa personal y reforzar los sentimientos de competencia; invitar a la negociación y a la búsqueda de consenso; partir de las preocupaciones y necesidades de los padres; proporcionar pistas que ayuden a los padres a descubrir los medios necesarios para solucionar los problemas y regular el clima emocional.

Además de estas características, el mediador debe poseer dominio en el desarrollo de dinámicas de grupos. En el marco de esta metodología experiencial se utilizan una serie de técnicas específicas como el role playing o la fantasía guiada.

Condiciones de implementación:

Para una correcta implementación del programa es necesario disponer de unas instalaciones adecuadas que permitan desarrollar las actividades planificadas para los/las participantes y sus hijos/as durante las diferentes sesiones. Para ello, es necesario disponer de una sala grande con una mesa y sillas, acorde al número de participantes.

Evaluación

Se ha planteado un sistema de evaluación centrado en analizar los cambios parentales y en el ambiente educativo familiar obtenidos con el programa teniendo en cuenta el nivel de riesgo psicosocial de partida y la calidad del sistema de apoyo.

Además, se valora el impacto del programa en el servicio y en el técnico/mediador que lo ha llevado a cabo. Asimismo, se valora a medio plazo (seis meses) el impacto del programa en la salud de los padres y del niño/a y el uso de recursos. Los informantes son los padres y los técnicos/mediadores según sea el caso.